DOS FRASES.
Me encuentro sentada delante de mi ordenador y unas frases que una vez me dijo alguien hace muchos años, escrita por un poeta alemán, un tal Goethe, viene ahora a mi memoria y dice así:
¡Cómo te pareces al algua, agua del hombre!
¡Cómo te pareces al viento, destino del hombre!
No sé el porqué estas dos frases han vuelto hoy a mi mente, no sé el porqué al cabo de tantos años, vuelven a mí. Quizás es que el agua en que me he bañado hoy me ha echo recordarlas y el viento que acariciaba mi rostro, me las hizo recuperar de aquél lugar recóndito de mi cabeza en las que las tenía escondidas.
Quizás sea porque el hombre es como el agua, porque como el agua, viene y va, vuelve y se va, recorre senderos, ríos, entra dentro de la tierra, te atrapa, te abraza,te besa y necesitas.
El viento...
es fácil que el hombre sea como el viento, es la perfecta simbiosis entre el elemento humano y el natural, te enrega caricias igual que él, te deja su olor impreganado en la piel.
Y tú me preguntarás:
¿ a qué huele el viento?.
No creo que sea muy diícil de contestar, huele a él, solamente a él, a todo y a nada, a lo que siempre está, a lo que jamás podrás alcanzar, a lo que te llena y te vacía a la vez.
A todo eso huele el viento.
Etiquetas: Pensamientos.

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