UN INSTANTE.
Aunque tan sólo sea un instante,
deseamos tanto poder descansar...
Soñamos con dejarnos ir
quizás en cualquier lugar
con tal de que la vida
disponga sus espinas.
Un instante, sí... tal vez
y nos volvemos siempre atrás,
al pasado engañoso que se cierra
sobre el mismo temor de hoy
y que a diario entonces también conocimos.
Se olvida pronto...
se olvida el sudor de tantas noches,
la ansiedad nerviosa que amarga
el mejor de todos los logros,
llevándonos de antemano hacia él rendidos,
sin otra cosa que ese vacio de llegar
a la total indiferencia de lo que extrañamente
ya está hecho.
Cada vez que este temor
hacecha nuestro rostro, nos asalta
invocando el pasado a gritos,
un pasado que jamás existió.
Así creemos que de verdad, vivimos
y que la vida no es más
que esta pausa inmensa y vertiginosa,
todo aquello sobre lo que fundamos nuestro ser.
El nombre que entonces le dimos
a nuestra dignidad, ahora nos damos cuenta
de que no era más que un deseo desolador,
de poder... escondernos.
Etiquetas: Poesía.

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